HISTORIA DE LOS ÁCIDOS NUCLEICOS » Conoce su origen

Los ácidos nucleicos son esenciales para la vida misma. Todo lo relacionado a la información genética y la transmisión de esa información de generación a generación, es algo que debe agradecerse al ADN y ARN. Por ello, es importante conocer la historia de los ácidos nucleicos a fin de saber más acerca de este componente esencial.

Historia de los ácidos nucleicos

historia de los ácidos nucleicos

El ADN y el ARN siempre han existido desde la conformación del universo. Gracias a los beneficios de los ácidos nucleicos, la genética y todos los datos que esta proporciona pueden ser transmitidos de generación a generación; con lo que se conoce como herencia genética.

Los ácidos nucleicos existen desde la formación del universo, pero el conocimiento de su existencia se da aproximadamente desde la década de los años 1800.

Teorías sobre su origen

El origen como tal de los ácidos nucleicos es un tanto confuso, puesto que la gran complejidad que poseen ha llevado a muchos científicos a pensar que los ácidos nucleicos derivan desde hace muchos años atrás. Según esto, la ribosa permitió, gracias a sus propiedades, que se formara el ARN.

Según esta teoría, el ARN surgió al mismo tiempo que el ADN; por lo que al hablar de la formación de estos dos, se puede hablar de la historia de los ácidos nucleicos en general.

Primeros descubrimientos por Friedrich Miescher

Estas moléculas han sido de gran motivo de estudio para los científicos. En el caso de los ácidos nucleicos, los primeros descubrimientos se realizaron en el año 1869 cuando Johannes Friedrich Miescher, un médico y biólogo de origen suizo, descubrió lo que se conoce como nucleína.

Todo comenzó cuando decidió realizar un trabajo de investigación sobre los neutrófilos; puesto que quería estudiar más sobre la química y estructura del núcleo.

En el transcurso de su investigación, él trató de aislar los núcleos libres de citoplasma. Realizó varios procedimientos, lo que posteriormente dio origen a una sustancia que llamó nucleina; la cual se conoce en la actualidad con el nombre de ADN.

Investigaciones de Albrecht Kossel

Los estudios realizados por Friedrich Miescher no fueron muy populares hasta que Albrecht Kossel, un bioquímico alemán, se encargó de estudiar a profundidad en qué consistía la sustancia descubierta por Friedrich Miescher.

Aproximadamente en el año 1880, fue cuando Kossel se dedicó a estos estudios, y descubrió sus propiedades ácidas.

Entre sus estudios, demostró que la nucleina, estaba formada por un componente proteico y no proteico; indicando que esta última es lo que se conoce como ácido nucleico, la cual es una sustancia que contiene toda la información genética de cualquier ser vivo.

Posteriormente en el año 1885, logró identificar a los compuestos orgánicos que forman parte del ácido nucleico; los cuales son conocidos con el nombre de nucleobases.

Richard Altmann y la creación del término de «ácido nucleico»

En el año 1889 Richard Altmann creó el término de ácido nucleico, en lugar de usar el de nucleina; el cual fue un término adoptado por Friedrich Miescher en sus investigaciones.

Cuando se descubre que la nucleina es ácida, fue cuando decidió colocarle el nombre de ácido nucleico.

William Astbury y los primeros pasos hacia la estructura del ADN

En el año 1937 William Thomas Astbury, un biólogo molecular, se dedicó entre otras cosas a realizar estudios sobre la estructura del ADN.

Básicamente sus descubrimientos se reducen a que hicieron público el primer patrón existente de difracción de rayos X del ADN. Esto a su vez, significó el primer paso hacia el estudio de la estructura del ADN como tal.

Determinación de la estructura del ADN por Watson y Crick

Posterior a los estudios realizados por William Astbury, James Watson y Francis Crick, ambos biólogos moleculares, fueron coautores de un artículo académico en el año 1953; que hace referencia a que el ADN se encuentra estructurado por doble hélice.

Esto fue fundamental para obtener conocimientos sobre los procesos de la transferencia de información genética de un ser vivo a otro; y sin duda alguna, forma parte importante de la historia de los ácidos nucleicos.